La travesía del Telémaco: aprender español a través de una historia real

Aprender español no significa solamente estudiar listas de palabras o memorizar reglas gramaticales. También significa entrar en contacto con historias, culturas y experiencias que nos permitan interpretar, imaginar y expresar nuestras propias ideas.

La travesía del Telémaco es un buen ejemplo. En una de nuestras sesiones del Club de Conversación leímos y conversamos sobre esta interesante y no muy conocida historia real para trabajar la comprensión, ampliar el vocabulario y conversar sobre las razones que llevan a una persona a abandonar su país.

Pero… ¿qué puede enseñarnos una travesía ocurrida hace más de setenta años sobre el español?

Imagen tomada del artículo «La travesía del Telémaco», publicado en el foro La Taberna del Puerto


Una historia que necesita ser contada

En agosto de 1950, una pequeña embarcación llamada Telémaco salió clandestinamente de las Islas Canarias rumbo a Venezuela. A bordo viajaban 171 emigrantes. La mayoría procedía de la isla de La Gomera y buscaba una vida mejor al otro lado del Atlántico.

La embarcación no estaba preparada para un viaje tan largo ni para transportar a tantas personas. Durante la travesía, los pasajeros tuvieron que enfrentarse a tormentas, falta de agua, escasez de alimentos y problemas de navegación.

Después de más de un mes en el mar, el Telémaco llegó primero a Martinica, donde sus pasajeros recibieron ayuda, y luego continuó hacia Venezuela.

Esta breve narración ya contiene algunos de los elementos fundamentales de cualquier historia:

  • un punto de partida;

  • un objetivo;

  • diferentes obstáculos;

  • momentos de incertidumbre;

  • y un desenlace.

Aprender a reconocer estos elementos nos ayuda no solo a comprender una historia, sino también a contar nuestras propias experiencias en español.


El vocabulario de los viajes y la migración

La historia del Telémaco nos permite utilizar palabras relacionadas con los viajes, el mar y la emigración. Y como ya saben, el uso de las palabras es lo que importa, ya que es lo que nos permite incorporarlas a nuestro vocabulario.

Algunas de las más importantes en esta historia son:

Embarcación: vehículo utilizado para desplazarse por el agua.

Tripulación: conjunto de personas que trabajan en un barco.

Pasajero: persona que viaja en un medio de transporte, pero no lo conduce.

Travesía: viaje relativamente largo, especialmente por mar.

Rumbo: dirección que sigue una embarcación o una persona.

Provisiones: alimentos y otros productos necesarios para un viaje.

Escasez: falta o cantidad insuficiente de algo.

Desembarcar: bajar de un barco.

Emigrar: salir del propio país o región para instalarse en otro lugar.

Inmigrar: llegar a otro país o región para vivir allí.

La diferencia entre emigrar e inmigrar depende del punto de vista.

Una persona emigra de Canarias, pero inmigra en Venezuela.

También podemos utilizar el verbo más general migrar, que se refiere al desplazamiento de personas o animales de un lugar a otro.


Expresiones útiles para contar una travesía

Además del vocabulario específico —y la manera en que las describimos o explicamos—, esta historia nos permite aprender expresiones que se utilizan para hablar de viajes, dificultades y decisiones, tan difíciles de tomar.

Ponerse rumbo a

Significa comenzar un viaje en dirección a un lugar.

El Telémaco se puso rumbo a Venezuela.

Estar a merced de

Significa depender completamente de algo que no podemos controlar.

El barco quedó a merced del viento y las corrientes.

En otros contextos:

Sin una buena planificación, el proyecto quedó a merced de las circunstancias.

Hacer frente a

Significa enfrentarse a una dificultad o problema.

Los pasajeros tuvieron que hacer frente al hambre y la sed.

Cuando vivimos en otro país, debemos hacer frente a situaciones nuevas.

Dejar todo atrás

Significa abandonar una vida, un lugar o una situación anterior.

Muchos emigrantes dejaron todo atrás para comenzar una nueva vida.

Esta expresión suele tener una fuerte carga emocional.

Tierra a la vista

Es una expresión tradicional utilizada cuando alguien observa tierra desde un barco después de pasar mucho tiempo en el mar. También puede emplearse metafóricamente cuando una situación difícil está a punto de terminar:

Después de meses de trabajo, por fin hay tierra a la vista.


Cómo narramos el pasado en español

Las historias siempre son útiles para practicar los tiempos verbales del pasado. Al contar la travesía del Telémaco, utilizamos principalmente el pretérito imperfecto y el pretérito indefinido.

El pretérito imperfecto describe el contexto

Lo usamos para describir situaciones, condiciones, hábitos o acciones en desarrollo.

La embarcación era pequeña.

Los pasajeros buscaban una vida mejor.

Había muy poca comida.

Estas formas nos ayudan a construir el escenario de la historia.

El pretérito indefinido presenta los acontecimientos

Lo utilizamos para narrar acciones, hechos que hacen avanzar la historia.

El barco salió de La Gomera.

Una tormenta destruyó parte de las provisiones.

Los pasajeros llegaron a Martinica.

Una forma simple de entenderlo es imaginar la diferencia de esta manera:

  • el imperfecto describe el paisaje;

  • el indefinido cuenta qué ocurrió dentro de ese paisaje.

Por ejemplo:

El mar estaba muy agitado cuando comenzó la tormenta.

Estaba presenta la situación general.
Comenzó introduce el acontecimiento principal.


Contar una historia con conectores

Para que tu narración sea clara y fluida, tienes que conectar los acontecimientos.

Como en la historia del Telémaco, donde podemos utilizar:

Al principio

Al principio, los pasajeros todavía tenían alimentos suficientes.

Poco después

Poco después, el combustible comenzó a escasear.

Mientras tanto

Mientras tanto, las familias esperaban noticias en Canarias.

De repente

De repente, una fuerte tormenta golpeó la embarcación.

A pesar de

A pesar de las dificultades, el barco continuó avanzando.

Finalmente

Finalmente, los pasajeros llegaron a Venezuela.

Los conectores nos permiten organizar el relato y ayudan a quien nos escucha a comprender la relación entre los acontecimientos.


Hablar de causas, decisiones y consecuencias

La travesía también nos permite practicar estructuras que utilizamos para explicar por qué una persona toma una decisión.

Expresar causas

Los pasajeros emigraron porque no encontraban oportunidades en las islas.

Debido a la escasez de trabajo, muchas familias pensaban en emigrar.

La falta de perspectivas llevó a muchas personas a abandonar Canarias.

Expresar objetivos

Viajaron a Venezuela para encontrar trabajo.

Se embarcaron con el objetivo de comenzar una nueva vida.

Cruzaron el Atlántico con la esperanza de ayudar a sus familias.

Expresar consecuencias

El agua comenzó a escasear, por lo que tuvo que ser racionada.

Una tormenta dañó el barco. Como consecuencia, el viaje se volvió todavía más peligroso.

Habían entrado sin documentación; por eso, fueron detenidos al llegar.

Estas estructuras aparecen constantemente en conversaciones, artículos y relatos personales.


Aprender una lengua también es comprender otras perspectivas

La historia del Telémaco no solo nos viene bien para aprender palabras y tiempos verbales. También nos obliga a considerar una realidad desde diferentes puntos de vista.

Podemos preguntarnos:

¿Por qué una persona decide arriesgar su vida para emigrar?

¿Qué expectativas tenían los pasajeros antes de comenzar el viaje?

¿Cómo se sentirían durante una tormenta en medio del océano?

¿Qué dejarían atrás? o ¿Qué habrán dejado atrás?

¿Qué esperaban encontrar en Venezuela?

No se trata de encontrar una única respuesta correcta. Se trata de aprender a construir una opinión, justificarla y reaccionar ante las ideas de otras personas.

Podemos utilizar expresiones como:

Para mí…

Desde mi punto de vista…

Es posible que…

Me imagino que…

Probablemente…

No estoy completamente de acuerdo porque…

Entiendo esa decisión, aunque…

Estas expresiones transforman una respuesta simple en una intervención más completa y matizada.


¿Qué habrías hecho tú?

Una de las cosas más interesantes cuando se trata de narraciones es imaginar que formamos parte de la historia.

Supongamos que vivimos en La Gomera en 1950. Tenemos pocos recursos y conocemos a alguien que está organizando un viaje clandestino hacia Venezuela.

El barco es pequeño. El viaje es peligroso. No tenemos ninguna garantía de llegar.

¿Qué haríamos?

Para responder podemos utilizar el condicional:

Yo aceptaría el riesgo si no tuviera otra alternativa.

No viajaría en una embarcación tan pequeña.

Intentaría conseguir más información antes de decidir.

Me resultaría muy difícil dejar a mi familia.

También podemos practicar las estructuras condicionales:

Si tuviera hijos, probablemente no haría el viaje.

Me sentiría más segura de conocer a alguien en Venezuela.

De ser mejores las condiciones económicas, preferiría quedarme.

De esta manera, una historia del pasado se convierte en una oportunidad para hablar de decisiones hipotéticas en el presente.


De una historia colectiva a una historia personal

Las migraciones no son solo cuestión de libros de historia. Muchas familias tienen relatos relacionados con desplazamientos, viajes o cambios de país (como mis bisabuelos, por ejemplo).

Podemos utilizar la historia del Telémaco como punto de partida para hablar de nuestra propia familia:

Mis abuelos emigraron de…

Una parte de mi familia se instaló en…

Decidieron marcharse porque…

Al principio les resultó difícil…

Con el tiempo consiguieron…

Incluso si nuestra familia no emigró, seguramente podemos hablar de algún viaje, mudanza o cambio importante. Hablar de estas experiencias nos ayuda a relacionar el nuevo vocabulario con nuestra memoria personal.


Una historia para aprender a conversar

En el Club de Conversación utilizamos esta historia como punto de partida para nuestra conversación. Observamos el contexto, la idea general de la historia, las conectamos con nuestra propia experiencia o nuestro conocimiento. También identificamos palabras y expresiones importantes. Damos nuestras opiniones, hacemos preguntas, comparamos experiencias y construimos una conversación real.

La historia del Telémaco nos permite practicar:

  • la narración en pasado;

  • el vocabulario de los viajes y la migración;

  • la expresión de causas y consecuencias;

  • las hipótesis;

  • el condicional;

  • la argumentación;

  • y la interacción con otros hablantes.

El objetivo no es memorizar todos los datos del viaje ni memorizar toda esta lista de palabras. El objetivo es utilizar las palabras y las estrucuturas de la lengua para producir español, nuestro español. Porque aprender una lengua no consiste solamente en entender lo que ocurrió. También consiste en ser capaz de contarlo, interpretarlo y conversar sobre ello.


Practica español con historias reales

En el Club de Conversación exploramos historias, tradiciones y temas culturales del mundo hispanohablante para convertirlos en conversaciones reales.

No necesitas conocer todas las palabras antes de comenzar. Las aprendemos, las usamos y las incorporamos mientras conversamos.

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